No sé por qué, pero siempre que como galletitas Oreo, después de hacerlo, sin verme comerlas ni nada hay gente que se me acerca y me pregunta: ¿comiste Oreos? Y yo no entiendo cómo se dan cuenta, deben de tener poderes, como Matilda, pero de esos que son menos provechosos...
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sábado, 17 de marzo de 2012
lunes, 20 de febrero de 2012
cero
A ver, yo sé que no soy sumamente cariñosa, que es probable que me parezca más a la hielera de Pequeños Gigantes que a un Osito Cariñosito, pero igual, de ahí a que el diccionario del celular escriba cero antes que beso...
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lunes, 30 de enero de 2012
llueve en Argentina
Cada vez que llueve en Argentina, en cualquier parte de Argentina, mi padre me informa. Me informa y me incita a salir con paraguas porque si llueve en alguna parte de la Argentina, aunque sea en las Misiones, es probable que llueva también en Montevideo. Entonces yo tengo que sumarle al bagaje que llevo a diario conmigo un paraguas porque llueve en Argentina. Y yo tengo miedo de mojarme y no tener paraguas aunque mi padre me haya dicho que salga con paraguas porque llueve en Argentina. Pero el problema no es realmente que llueva y me moje sino que llueva me moje y vuelva a casa y mi padre se de cuenta que yo salí sin paraguas y me mojé y me diga: "Te lo dije. Estaba lloviendo en Argentina."
Entonces yo salgo con paraguas cuando llueve en Argentina.
lunes, 23 de enero de 2012
asesino
Lou estaba leyendo un libro de Agatha Christie, super intrigada, preguntándose quién podría ser el asesino, cuando de repente, una amiga que estaba viendo cómo ella leía, le dice con aires de grandeza:
- Yo sé quién es el asesino.
Lou sabía que su amiga no había leído ese preciso libro de Agatha Christie, pero igual le intrigó, quería saber cuál sería su opinión al respecto, considerando que la amiga es más grande y experiente, le pregunta, entusiasmada.
- ¿En serio? ¿Quién es?
La amiga le contesta a Lou con tono de obviedad, tratando de transmitir eso que la vida le enseñó en su corta pero más larga existencia que la de Lou.
- Es el hombre del bigote. Siempre es el hombre del bigote.
Y Lou se iluminó, tenía razón, siempre es el hombre del bigote, claro que en este libro no había hombre de bigote, pero igual, it totally makes sense. Think about it. El hombre del bigote. Ya está, la nueva saga de terror ya tiene título.
lunes, 19 de diciembre de 2011
carry on
Esto es una historia real. Le pasó a Lou una vez que se fue de viaje con su madre. Una señora muy especial, pero de todas formas ¿qué madre no es una persona especial? Entonces, cuando Lou estaba volviendo del viaje con su madre, pararon en el Duty Free Shop. A la madre de Lou le estorbaba el carry on por lo que lo dejaba abandonado de vez en cuando mientras miraba cosméticos. Pero de repente un señor se le acerca a la madre de Lou y le dice señora, discúlpeme voy a agarrar mi carry on. Resulta que la madre de Lou había confundido su carry on con el del señor. Lo peor fue que el suyo era rojo, el del señor no tanto. Era negro.
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jueves, 27 de octubre de 2011
valor
- ¿Me podrías dar plata para comprarme un café de máquina, por favor?
- ¿Cuánto cuesta?
- Doce pesos
- Tomá, te doy once así aprecias el valor de un peso.
- ...
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martes, 11 de octubre de 2011
esperanza
Es cuando crees que nada más te puede pasar en el día de hoy que pisas un maraño con las botas suela tractor. Y ni siquiera lo pisaste con el pie izquierdo, viste que es como el consuelo de los losers, sí pisé un sorete pero es con el pie izquierdo, ahora voy a tener buena suerte... (vale para después de limpiar el zapato y/o cambiarlo por uno limpio). Pero bueno, hay que ver el lado bueno, ¿no? Resulta que ¡todo es posible! Y así en un abrir y cerrar de ojos te vuelve la esperanza. Los pájaros vuelven a cantar, las plantas florecen, las nubes se alejan...
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jueves, 18 de agosto de 2011
historia de bus
Estoy en el bus dirigiéndome a la facultad cuando se suben dos niños en una parada que está próxima a una escuela.
Los niños se sientan cerca mío, por eso pude escuchar su conversación.
- Hoy terminé con Luisina. (asumo que Luisina era su novia)
- ...
- Bah, en realidad ella terminó conmigo...
- ...
- Y eso que hoy yo había comprado dos bombones (uno para ella y otro para mí), de los que a Luisina le gustan...
Me dio una penita este niño, si yo fuera Luisina y mi novio de la escuela me compra un bombón, la verdad que no sé qué hago. Me muero de amor seguro...
lunes, 15 de agosto de 2011
badoo
Esto es una historia real, no le pasó a Lou porque Lou aunque trata de no hacerlo en demasía, de vez en cuando piensa, pero le pasó a un amigo de Lou.
Bueno, Lou tiene un amigo que se llama pongamos que Ramiro y decidió abrir una cuenta en badoo que resulta que es parecido a cara libro pero más hot. (Lou no puede especificar mucho más porque con cara libro le alcanza y le sobra.) Entonces Ramiro abre una cuenta en badoo con un pseudónimo. Como si fuera super brillante, para que nadie sepa que es él. Su pseudónimo Roberto López le surgió así de fácil, en un santiamén y sin pensarlo dos veces ya lo había escrito. Subió su foto (que sí era suya, si se preguntan, Lou no hubiera publicado una foto suya si usaba pseudónimo pero ese es un tema de Ramiro) y el problema más grande fue cuando rellenó la casilla que exigía un correo electrónico. Lo escribió automáticamente, sin pensarlo un instante (si lo hubiera pensado no lo habría hecho asume Lou): ramirogomez@hotmail.com y bueno ahora todos sus contactos (incluida su no novia) tienen una notificación (con invitación a unirse a badoo) de que Roberto López con la cara sonriente de Ramiro acaba de abrir una cuenta en badoo. Me ofrecen unirme a badoo. Roberto López fue el primero de mis amigos en hacerlo ¿qué estoy esperando?
viernes, 29 de julio de 2011
grupón
Lou tiene un problema. En un lapso en el que bajó la guardia, dejó de pensar, permitió que sus neuronas se relajaran un rato, se hizo socia de groupon. La tentaron con una caja de bombones a $100. Artesanales. Deliciosos. Lejos, muy lejos. Los tenés que pasar a buscar con el cupón impreso dos o tres cuadras pasando la concha del tero. Si se preguntaban, no, Lou no los compró, leyó la letra chiquita al final del contrato antes de hacerlo y fue un turn off.
Bueno, el problema real de Lou es que ahora que es socia, Groupon no para de mandarle mails. Uno por día más precisamente. Demasiado para su gusto. Ni su madre le manda un mail por día. Y ahora Lou tiene una casilla llena y cuanto más llena más paja le produce abrir el mail. Está pensando seriamente en cerrar su cuenta para no recibir más mails de está asociación. Y para colmo de males, Lou se dio cuenta que es bastante improbable que compre algo por varias razones. Primero le da un poco de chucho poner su tarjeta de crédito en Internet. Segundo, las ofertas que recibió después de la endiablada oferta de los bombones son un brushing progresivo, 8 sesiones de ondas rusas (si alguien sabe lo que implica...), un masaje facial con microabrasión, 24 latas de guaraná brasilera, 8 sesiones de masaje reductor y electródos... Definitivamente not Lou's material...
Por favor si alguien se compró las latas de guaraná avisenle a Lou que se preguntó quién podría... (¿No es más fácil ir al super? ¿Es tan jodido conseguir guaraná?)
jueves, 14 de julio de 2011
aconsejame
El mejor consejo que recibió Lou fue este: pintate las uñas.
Capaz que no se entiende muy bien el consejo. Expliquemos mejor la situación en la que se encontraba Lou y rememoremos la historia de Lou con el esmalte.
Lou le plantea a su persona de confianza que tiene un problema (porque se imaginarán que Lou no es de esas personas que acepta consejos que no pidió):
"Ayer de tarde, las vueltas de la vida me llevaron a cortar dos cebollas y hoy de mañana, luego de haberme lavado las manos incontables veces siguen apestando. Tengo miedo de acercármelas mucho a los ojos y quedarme ciega o algo por el estilo. ¿Cómo soluciono este inconveniente? ¿Me corto las manos?"
La respuesta no tardó en venir.
"Yo creo que la solución perfecta sería pintarse las uñas. Capaz que no soluciona el olor pero de seguro te olvidas un poco de tus penas y quedás mucho más linda. Y todos sabemos que emperifollarnos nos hace sentir mejor. Además el olor a esmalte seguro que te sube hasta las nubes."
¿Qué hizo Lou después de esto? Como se imaginarán fue corriendo a pintarse las uñas. De un color chic, gris ponele. Se olvidó un rato de su inconveniente. Se sintió mejor consigo misma y sonrió feliz. Realizó que había acudido a la persona correcta para buscar refugio y consejo. Ninguna recomendación podría haber sido mejor. Salvo, claro está, alguna que efectivamente le hubiera hecho desaparecer el olor, pero bueno, eso es solo un detalle.
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domingo, 19 de junio de 2011
injusticia
Injusticia, o el día en que Lou se dio cuenta que el mundo es injusto.
Esto pasó hace como dos años ya. Claro que Lou no se dio cuenta de que el mundo es injusto en este momento sino es este episodio el que hizo que Lou tuviera la certeza de que la vida es injusta y no hay vueltas. Tal vez en el paraíso... pero Lou, por ahora, vive en la Tierra, rodeada por mortales y así están las cosas...
Lou se fue con su familia, incluyendo a sus tíos y primos a pasar un fin de semana afuera. Iban a reconectarse con la naturaleza, hacer un poco de familia, relajarse, enfín, hacer todo eso que la gente hace cuando se va en familia lejos de la ciudad. Llegaron al lugar, almorzaron copiosamente, jugaron a juegos de mesa, salieron a recorrer el lugar y a la tardecita Lou decidió tomar una ducha. Se retiró a su habitación, miró un poco de tele y se fue a bañar.
Pensaba en como iba a disfrutar de la ducha caliente golpeando en sus hombros. Los masajes que se iba a dar en el cuero cabelludo cuando se pasara el shampoo y sonreía. Pero la sonrisa duró poco. Se desvistió, entró a la ducha, se mojó toda, se enjabonó y fue a ponerse el shampoo cuando se percató de que no había. ¿Qué iba a hacer ahora? Su castillo de arena se había desmoronado en un instante. Su sonrisa se desdibujó porque asumió que si no había shampoo, menos que menos iba a haber crema de enjuague. Y bueno, Lou respiró hondo y tomó una decisión rápida. Iba a lavar su hermosa cabellera que le rozaba las caderas con jabón. Así de simple. Jabón en barra. Sabía que no era perfecto, pero no quedaba otra, ya era demasiado tarde. Si tan solo pudiera volver el tiempo atrás. Y así fue que Lou se lavó el cabello con jabón.
Pero este no es el fin de la historia. Esta no es la moraleja.
Después de vestirse y desenredarse la maraña que le dejó el jabón en barra, Lou sale de la habitación y en el pasillo se encuentra con su tía. La tía la nota recién bañada y le pregunta si ella tenía shampoo en el baño ya que su marido se había bañado también pero no tenían shampoo en la habitación por lo que solo utilizó el acondicionador que ella había llevado. Por acá no se ve mucho la ironía del asunto ni la injusticia del mundo. Lo que ustedes no saben es que el tío de Lou es pelado. Desde que tiene 25 años (y ahora tiene más de 40).
Lou se lavó la cabellera que roza sus caderas con jabón y el tío se lavó la pelada con acondicionador.
La vida es injusta.
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lunes, 23 de mayo de 2011
subete a mi moto vida mía...
Ok, lo admito, no soy una persona normal, por ende no me pasan cosas normales pero a su vez uno se pregunta ¿y qué es normal? Porque finalmente, todo es relativo, como decía Einstein.
Pero bueno, a lo que iba era a contar un episodio que viví hace ya algunos meses del que me acordé porque sí nomás hace no tanto.
Yo estaba en el auto con unas amigas yendo al teatro en un barrio que no solemos frecuentar. Queríamos llegar al teatro pero nos estaba resultando algo así como una misión imposible porque no solo no conocíamos la calle que buscábamos sino que además teníamos que tener en cuenta que existen calles de una sola mano y un montón de etc más.
Entonces vimos a una señora, caminando, y mis amigas decidieron preguntarle a la señora. La señora, bastante simpática, tal vez demasiado simpática para mi gusto nos dice, sonriente, " Yo voy para el mismo lado, si quieren voy con ustedes y las voy guiando". Mi cara, prefiero no imaginarla. Me debo haber desfigurado en un santiamén pero mis dos amigas respondieron, como si fuera normal (palabra totalmente sobrevaluada), que si claro. La señora se sentó en el asiento trasero, al lado mío. Fue todo el viaje charlando. Nos contó que se llamaba Clarita y era del Cordón. Vivía por allí desde siempre y su hija estudiaba medicina y ahora estaba trabajando pero ella le iba a llevar un bolso con ropa y comida para que se cambie cuando termine su turno porque se fue tan apurada la nena que se lo dejó. Mis amigas le decían que suerte que la habíamos encontrado ya que sin ella era bastante improbable que hubiéramos llegado en hora (yo nos tenía más fé, pero bueno...). Clarita, como le dicen en el barrio, también estaba agradecida porque no tuvo que caminar esas varias cuadras con el viento volándole los cabellos.
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domingo, 1 de mayo de 2011
fashion...not!
Hermoso día para ordenar el placard. Cada cosa a su lugar. Primero lo vaciamos, imposible caminar por el cuarto sin pisar algo, una remera, alguna musculosa, pantalón de pijama separado de su camiseta...
De a poco hay que empezar a poner orden. Separar. Remeras por un lado. Pantalones por otro. Polleras y shorts en el centro. División por temporadas. Acá hay ropa que tengo desde los 9 años más o menos. Cosas que compré por impulso y nunca usé pero sigo pensando que tal vez, algún día pueda usar.
Colores que seguramente no quiera volver a usar ni de pijama. Tengo varias remeras naranja de la época en que a mi tía se le ocurrió que el naranja era el color de la temporada. Este período duró como cinco temporadas en la vida de mi tía, y por ende la mía también. Tengo demasiados shorts de surf, que por una extraña coincidencia tienen una mágica tendencia a ser anaranjados con flores blancas. Tengo varias camperas de algodón con cierre torcido, sí, cierre torcido de cuando a alguien se le ocurrió que era cool y otros tantos salieron corriendo a comprar. Polleras con tablas, pero no de liceo (de la época Rebelde Way) y todos los atuendos al mejor estilo Floricienta con mucho, demasiado tul. Nunca llegué a usar mucho estas cosas, digamos que nunca me resultaron cómodas pero aún así siempre tuvieron un lugarcito en mi ropera hasta hoy. Hoy decidí que se van.
También hay toda una gama de rosados y violetas de esa época en que estos colores inundaron las tiendas de mi adorado país. Cinturones con tachas, muchas tachas... ¡Qué épocas aquellas en las que yo seguía las modas tan al pie de la letra! Las remeras cortitas que muestran mi ombligo...
Tengo que sacudirme un poco la nostalgia y el sentimentalismo y deshacerme de todas las prendas que no usaría en público. ¿Cómo hacerlo? La mejor forma de hacerlo es probarse una a una las prendas en cuestión y mirarse en un espejo bien grande. Lo primero que va a venir a la cabeza de una es: ¿cómo pude haber guardado esto tanto tiempo? ¿cómo pude haber llegado a usarlo? Y así, poco a poco, con un gran dolor nos vamos deshaciendo de todo eso que... seriously?
jueves, 24 de marzo de 2011
nombrame
Un día Lou fue con su madre a visitar a una amiga de toda la vida que se acababa de mudar. Fueron a conocer la nueva casa. Descubrir los aposentos y ya de paso hacer un poco de sociabilidad. La amiga, tiene un marido y por ende ya es 100% legal que tengan hijos, aunque que sea "ilegal" no es un problema para nadie ya que todos menos la pareja están deseosos de que tengan un querubín. La madre de Lou empezó a indagar en los posibles nombres del no nato. Se le ocurrió que tal vez Adolfo sería una gran idea. Y así la charla tomó el rumbo de los nombres que el niño que improbablemente nacería portaría. Se discutió sobre el nombre Adolfo. Y hablaban de la sonoridad y que era difícil el tema del sobrenombre y Lou, sin demasiada anestesia ni darse cuenta de por qué la madre propuso el nombre Adolfo, tachado de su vocabulario, lo descubrió de la peor manera. Lou confesó que para ella el nombre Adolfo era horrible, le recordaba a un tal Adolfo Hitler, señor al que siempre temió y admiró aunque creo que el temor era más grande que la admiración. Luego de esta confesión, el esposo de la amiga, la amiga y la madre la miraron con caras sorprendidas. Sacó la curita tan rápido que se había olvidado por un instante, que el esposo se llamaba Adolfo.
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jueves, 10 de febrero de 2011
instinto asesino
Casi todos tenemos el instinto asesino en nosotros. Está ahí latente esperando que alguien lo active, haciendo que uno desee no tener un cuchillo afilado demasiado cerca porque no responde de sí.
Pero resulta que hay gente que no tiene el instinto asesino desarrollado. Son pocos, muy pocos. Y uno al conocerlos, todos paz y amor, cero stress se empieza a sentir un poco descolocado. Su sonrisa inmutable provoca que pienses más de uno, dos o tres escenarios de cómo sería su muerte violenta. Y ahí salta la ficha. Lo que pasa realmente no es que son tan delicados, generosos, comprensivos y vos una malhumorada del orto. Lo que pasa finalmente es que si ellos desarrollaran su instinto asesino al igual que vos, lo primero que harían sería cometer un suicidio.
He dicho!
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miércoles, 12 de enero de 2011
fin del mundo
¿Cuál sería tu último deseo si se acaba el mundo en 2012?
- Mi último deseo, no sé exactamente cuál sería, podría ser no sufrir mucho...
- Yo desearía que exista otro mundo mejor en el que podamos ir a vivir todos juntos y reencontrarnos con los que ya se fueron.
- Yo, desearía que no se acabe el mundo.
Esta es la viveza criolla de la que hablamos.
- Mi último deseo, no sé exactamente cuál sería, podría ser no sufrir mucho...
- Yo desearía que exista otro mundo mejor en el que podamos ir a vivir todos juntos y reencontrarnos con los que ya se fueron.
- Yo, desearía que no se acabe el mundo.
Esta es la viveza criolla de la que hablamos.
miércoles, 5 de enero de 2011
diálogo de sordos
Los otros días me vino a la mente una buena anécdota de la infancia. Yo tendría unos diez años y nos encontrábamos toda la familia unida en París. Volvíamos de subir la Torre Eiffel, estábamos esperando el metro que no llegaba viendo como los policías con perros desalojaban el lugar. Mi madre le dijo a mi padre que fuera a preguntarle a unos señores que estaban a unos metros de nosotros, en la misma situación parecía a qué hora pasaba el último metro. Y ahí fue mi padre, que con suerte habla español.
- ¿A qué hora pasa el último metro? preguntó como si fuera normal hablar español en París.
Pero tal vez lo más divertido fue la respuesta que recibió.
- I don't speak French. asumo que español tampoco.
Y cuando mi padre volvió hacia dónde estábamos nosostros y nos comunicó la (falta) de información que recibió, no pudimos más que reírnos por un buen rato.
domingo, 2 de enero de 2011
caminata
Salir a caminar para ponerse en forma, no tiene precio, pero que en la mitad de camino te empiece a seguir un perro callejero que no te abandona que es tierno pero que vos no sos una dog's person es impagable.
¿El colmo? que al abrir la puerta entre atrás tuyo tengas que salir a dar una vuelta a la manzana para despistarlo y volver corriendo para que no te alcance. Sí tuve que correr yo que no corro ni el 104 y lo peor de todo es que igual me alcanzó y me quedó mirando con cara de pocos amigos y a mi hasta me dio penita. Pero ojo, no tanta como para quedarmelo...
¿El colmo? que al abrir la puerta entre atrás tuyo tengas que salir a dar una vuelta a la manzana para despistarlo y volver corriendo para que no te alcance. Sí tuve que correr yo que no corro ni el 104 y lo peor de todo es que igual me alcanzó y me quedó mirando con cara de pocos amigos y a mi hasta me dio penita. Pero ojo, no tanta como para quedarmelo...
jueves, 30 de diciembre de 2010
observando
Resulta que cuando una persona atiende el teléfono y al decir hola no obtiene respuesta su segundo hola se vuelve un poco más agresivo y más fuerte tal vez así en crescendo hasta que el hola se confunda cada vez más con un ladrido hasta que finalmente se escucha algo del otro lado del tubo o se pierde la paciencia y se corta.
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