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lunes, 19 de septiembre de 2011

vamos los redondos...

A ver, Lou no sabe cómo contar esta historia porque es terrible, desde cualquier óptica. 
La historia empieza cuando Lou se tuvo que reunir para hacer un trabajo en grupo para la facultad. Todas gentes desconocidas, nuevas por el momento, ni amigos ni nada. En búsqueda de la confianza. Empezaron a trabajar y decidieron que sería más relajante hacerlo con un poco de música... Ponen la radio, la cambian de a momentos pero siempre queda encendida. Cuando de repente los inunda una canción de los Redondos, la de la solitaria vaca para ser más precisos y nada... Hasta que lo menos esperado sucede. Uno de los integrantes del grupo le cuenta a Lou y al resto que el tenía un amigo que fue a ver a los Redondos y se murió. Así de simple sin anestesia. De un tirón, se zambulló sin probar el agua antes y bueno la reacción que tuvo no creo que haya sido la esperada. Está bien, voy a dejar los rodeos y contar que el resto del grupo se tentó. Nada que ver con nada y así tan tan trágico que no pudieron más que reír. Tratando de que no fuera muy obvio, tratando de mostrar tacto (¿vieron Misión Imposible?). Tratando de mostrar interés: ¿y de qué murió? Bueno, le daba un poco a las drogas...(te traduzco, puede que haya muerto de sobredosis porque era bastante drogadicto) Ahhh... (como si fuera normal) ¿cuándo pasó? al menos los pudo ver antes de morir, ya que eran sus ídolos... No, al final no llegó, murió antes... (cuando uno cree que la historia no se puede volver más triste) ¿hace mucho que pasó esto? Dos semanas, ponéle... ¿Pero, era amigo de verdad o conocido? De verdad... Cada respuesta que recibían los acercaba más a la cruda realidad: vos no sos normal.


Lou no está orgullosa de su reacción y pide disculpas, pero por el otro lado piensa, he had it coming, he had it coming,  he only had himself to blame...

jueves, 14 de octubre de 2010

las cosas por su nombre

En mi primer semana de facultad, el año pasado, un profesor me enseñó algo muy interesante. Era mi primer clase  de Economía y nos dijo algo de lo que nunca me voy a poder olvidar.
Estaba en el medio de su monólogo hablando de los mercantilistas y los precios relativos cuando hace una pregunta de esas que no espera una respuesta de la clase, esas que van a ser contestadas por ellos mismos que en realidad siempre te quedas con la duda de por qué inicialmente formuló una pregunta.

"¿Cómo se llama cuando vos das algo a cambio de nada? - claro está que hubo un silencio total, nadie osaba responder.
Bueno, ¿saben cómo se llama cuando vos das algo a cambio de nada? Eso se llama te cagaron." 

Nadie se la venía venir, pero es algo que me parece muy cierto. Las cosas por su nombre. Eso se llama "te cagaron".

miércoles, 2 de junio de 2010

veterinaria

Al teléfono:

-¿Hola, hablo con la veterinaria Mi amigo el animal? 
- Yo soy María de la familia López. No sé si te acordás de mi. Yo ayer dejé a mi perra ahí porque tenemos la sospecha de que puede estar embarazada. 
- Mirá lo que pasa es que los otros días empezó a cavar pozos y ella no suele cavar pozos. ¿Ese puede ser un síntoma no? 
- El tema es que ahora está sola porque yo tuve que irme de casa y no sé si estará bien porque la dejé afuera y no quería salir de su cucha de madera. Yo le puse una frazada, por el frío. Pero mirá que comió normalmente. Decís que está bien porque a mi me dijeron que podía estar decaída y sin ganas de comer, pero comió...
- Yo tengo otra perra, una ovejera que generalmente está con ella pero en esta situación es mejor que estén separadas ¿no? ¿Entonces, de última es mejor que quede en su cucha?
- Entonces me quedo tranquila. Muchas gracias. Ahora te dejo que llegó la profesora.

Por más increíble que pueda resultar esta conversación la escuché esperando a la profesora... Two words: no comments.

jueves, 29 de abril de 2010

zurdo

Los otros días llego a la facultad, al aburrido teórico de siempre y descubro que a pesar de haber llegado una buena media hora antes, no tengo silla para sentarme. El problema no era el espacio en sí, sino la falta de sillas. Medio dormida como estaba, me armo de fuerzas y con la mochila a cuestas voy a buscar una silla. Voy al corredor y hay una silla ahí, en un rinconcito, esperando por mí. Esa era la mía, ni siquiera había tenido que ir a otro salón a robar una silla. El universo estaba de mi lado... o no. Después de agarrarla y cargarla hasta el salón, justo cuando la estoy depositando en el suelo me doy cuenta que era un banco para zurdos y claro, yo no soy zurda...